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Conditions de la plateforme

Estas condiciones regulan el uso de Fulgeon como plataforma: qué puedes publicar, de qué respondes si publicas y qué puedes esperar (y qué no) si descargas. Son las que se aceptan al crear una cuenta y antes de publicar.

Versión 2026-08-17. Es la versión que queda grabada en tu cuenta cuando las aceptas. Si cambian, hay que volver a aceptarlas antes de la siguiente publicación.

1. Quién es quién

  • Fulgeon es el sitio: lo lleva el titular identificado en el aviso legal. Aloja y distribuye archivos.
  • Quien publica es la persona o la entidad que sube una aplicación. En estas condiciones se le llama «el desarrollador», aunque no siempre haya escrito el código.
  • Quien descarga es cualquiera que se baje un archivo del catálogo, tenga cuenta o no.

Publicar aquí no crea una sociedad, una relación laboral ni una representación entre Fulgeon y el desarrollador. Cada uno responde de lo suyo.

2. Qué es Fulgeon y qué no es

Fulgeon aloja aplicaciones de terceros y las pone a disposición del público. No las desarrolla, no las revisa una a una y no las respalda.

Dicho con todas las letras, porque es el punto donde más se miente en este tipo de textos:

  • No hay revisión previa. Cuando un desarrollador publica una versión, esa versión está disponible al instante. Nadie la mira antes.
  • No analizamos los archivos. Hoy Fulgeon no pasa antivirus, no analiza el binario ni lo ejecuta en ningún entorno de pruebas. Si algún día lo hiciera, se diría aquí y en la ficha, y aun así sería una comprobación más, no una garantía.
  • No hay sello de calidad. Estar en el catálogo no es una recomendación.
  • No vigilamos de oficio. No tenemos obligación general de monitorizar lo que se aloja ni de buscar activamente actividades ilícitas: lo dice el artículo 8 del Reglamento (UE) 2022/2065. Sí tenemos la obligación de actuar cuando alguien nos avisa, y es lo que hace el apartado 8.

Fulgeon lo lleva una sola persona. Entendemos que eso lo sitúa en el tamaño de microempresa, al que el artículo 19 del Reglamento de Servicios Digitales exime de una parte de las obligaciones de las plataformas en línea. Lo que esa exención no toca es justamente lo que sostiene este documento: que haya una vía para avisar, que se explique por qué se retira algo y que estas condiciones estén escritas en claro.

3. Tu cuenta

Para publicar, opinar o avisar de un problema hace falta una cuenta. Al crearla:

  • Los datos que des tienen que ser ciertos, y el correo, tuyo y operativo. Es la única vía por la que podemos avisarte de algo que afecte a tus aplicaciones.
  • Eres responsable de tu contraseña y de lo que se haga desde tu cuenta. Si crees que alguien ha entrado, cambia la contraseña: eso cierra de golpe todas las demás sesiones.
  • Lo mismo vale para las claves de API. Una clave es tu firma: lo que se publique con ella se publica en tu nombre y bajo tu responsabilidad. Puedes revocarlas cuando quieras desde el panel.

Verifica el correo. Hoy se puede publicar sin haberlo verificado, porque el correo de verificación llega después del alta y no bloquea el panel. Pero sin verificar no puedes usar los mensajes de Fulgeon, y los mensajes son por donde te avisamos si hay que retirar algo tuyo. Sin correo verificado te enteras tarde, y de eso no podemos responder nosotros.

Las cuentas son para mayores de 18 años.

4. Si publicas: lo que declaras

Al publicar una aplicación en Fulgeon declaras, respecto de cada versión y cada archivo que subes:

  1. Que tienes los derechos. El software es tuyo o tienes permiso para distribuirlo aquí, incluidos el código de terceros, las bibliotecas, las fuentes tipográficas, los iconos, las imágenes y la música que lleve dentro, y cumples las licencias de todo eso.
  2. Que responden tú. Frente a quien lo descarga y frente a cualquiera, del contenido, del funcionamiento y de la legalidad de tu aplicación respondes tú, no Fulgeon.
  3. Que no lleva nada de lo prohibido en el apartado 6, y en particular que no lleva código malicioso ni funciones ocultas.
  4. Que lo que cuentas es verdad. La descripción, las capturas, las notas de versión, los permisos que dices pedir y los sistemas que dices soportar describen lo que la aplicación hace de verdad.
  5. Que cumples la ley que te aplica, incluida la de protección de datos si tu aplicación trata datos de sus usuarios (ver el apartado 10) y la de consumo si les cobras por algo.
  6. Que respondes de tus dependencias. Que un componente venga de fuera no traslada la responsabilidad a nadie más.

Qué nos autorizas a hacer

Para poder alojar y distribuir tu aplicación, nos concedes una licencia no exclusiva, gratuita, mundial y revocable para almacenar el archivo, copiarlo para las copias de seguridad, distribuirlo desde el catálogo y mostrar en el sitio su nombre, icono, capturas y descripción. No cubre nada más: no modificamos tu software, no lo redistribuimos fuera de aquí y no lo usamos para otra cosa.

Esa licencia se acaba cuando retiras la aplicación, salvo en dos cosas que sobreviven por motivos concretos y limitados: las copias de seguridad, hasta que rotan solas, y el registro de lo que hubo (versión, hash e informe firmado), que se conserva porque es lo que permite a quien ya descargó ese archivo comprobar qué se bajó.

Sigue siendo tuyo. Publicar aquí no nos cede la propiedad de nada.

Versiones y retiradas

  • Una versión publicada no cambia de archivo nunca. Contenido nuevo, versión nueva. Es un cerrojo del sistema, no una recomendación: sin él, el hash firmado no valdría nada.
  • Puedes retirar una versión cuando quieras diciendo por qué. Deja de ofrecerse, pero el registro y su informe firmado se quedan.
  • Puedes retirar la ficha entera o dejar de publicar cuando quieras. Lo que ya se descargó, descargado está: no podemos borrarlo del ordenador de nadie.

5. El informe firmado: qué dice y qué no

Cada archivo que se sube al catálogo recibe un informe firmado con la clave Ed25519 de Fulgeon. Cualquiera puede comprobar la firma con la clave pública, en verificar informe.

Lo que el informe dice, y es todo lo que dice:

CampoQué es
app y versiona qué ficha y a qué versión pertenece el archivo
archivoel nombre con el que se descarga
sha256el hash SHA-256 exacto del archivo que hay guardado
bytessu tamaño
enlacela dirección externa, si la entrega es un enlace y no un archivo
tsel momento en que se registró

Lo que el informe NO dice. No es un certificado de seguridad. No es una auditoría. No es un análisis de malware. No dice que el archivo sea seguro, ni que funcione, ni que haga lo que promete, ni que su autor sea de fiar. Nada de eso se comprueba, así que nada de eso se firma.

Sirve para una cosa y la hace bien: si el archivo que te descargas tiene ese hash, es exactamente el archivo que se subió aquí, sin cambios por el camino. Y como la versión es inmutable, nadie puede publicar algo limpio, ganar descargas y sustituir el binario después sin que el hash lo delate.

Un archivo puede tener un informe impecable y ser un desastre. Las dos cosas son compatibles y conviene tenerlo claro.

6. Qué no se puede publicar

No se puede publicar en Fulgeon:

  • Código malicioso: virus, troyanos, puertas traseras, ransomware, criptomineros no declarados, cargadores que descarguen y ejecuten código sin avisar.
  • Software que espíe: que recoja datos del usuario o de su equipo sin decírselo y sin base legal, que capture pulsaciones, pantalla, micrófono o cámara a escondidas, o que rastree a la gente sin su consentimiento.
  • Software engañoso: que finja ser otro programa o de otra marca, que se instale acompañado de cosas que nadie pidió, que dificulte a propósito desinstalarlo, o cuya ficha describa algo que no hace.
  • Material de terceros sin derechos: software pirateado, cracks, keygens, parches para saltarse licencias, contenido con derechos de autor ajenos.
  • Contenido ilícito de cualquier tipo, y en particular el que promueva el odio, el terrorismo, la explotación de menores o la venta de lo que no se puede vender.
  • Herramientas de ataque presentadas como producto de consumo. La investigación de seguridad tiene su sitio, pero un panel de control de una red de bots no es una aplicación de escritorio.
  • Datos personales de terceros dentro del paquete, incluidos los que se cuelan sin querer en un volcado, un registro o una base de datos de ejemplo.

Y tampoco se puede usar la plataforma para saturarla, para colarse en cuentas ajenas, para inflar descargas u opiniones ni para eludir una suspensión con una cuenta nueva.

Que algo no esté en esta lista no lo convierte en permitido. La lista describe, no agota.

7. Si descargas

Las aplicaciones de terceros las descargas y las ejecutas bajo tu responsabilidad. Fulgeon te da el archivo que subió su autor y la prueba de que es ese archivo; lo que ese programa haga en tu ordenador es cosa entre su autor y tú.

Antes de instalar algo de aquí conviene lo de siempre: mirar quién lo publica, si hay código fuente, qué dicen las opiniones, y no ejecutar como administrador nada que no necesite serlo.

Si un archivo te causa un daño, cuéntanoslo por el canal del apartado 8: lo revisamos y, si procede, lo retiramos. Eso no convierte a Fulgeon en responsable del daño, pero sí evita el siguiente.

Hasta dónde llega nuestra responsabilidad

Fulgeon responde de su propio servicio: de alojar y entregar los archivos, de firmar los informes correctamente y de atender los avisos. No responde del contenido ni del funcionamiento de las aplicaciones de terceros ni de los daños que causen, dentro de lo que permite el artículo 6 del Reglamento (UE) 2022/2065: la exención del prestador de alojamiento de datos vale mientras no tenga conocimiento efectivo de que algo es ilícito y, en cuanto lo tiene o es consciente de ello, actúe con prontitud para retirarlo o bloquear el acceso.

Esa es la norma que hoy aplica, y no el artículo 16 de la LSSI-CE con el que suele citarse: el artículo 89 del propio Reglamento suprimió los artículos 12 a 15 de la Directiva 2000/31/CE y ordenó entender las remisiones a ellos como hechas a sus artículos 4, 5, 6 y 8.

Y ahora lo que esa limitación no cubre, que es igual de importante:

  • No limitamos nuestra responsabilidad por dolo ni por culpa grave.
  • No limitamos la responsabilidad por daños a la vida, la integridad física o la salud de las personas.
  • No se tocan los derechos que la normativa de consumo reconoce a los consumidores, incluida la garantía legal de conformidad del contenido digital.
  • No se tocan las obligaciones en materia de protección de datos.
  • Donde una ley imperativa diga otra cosa, manda la ley y no este documento.

8. Avisar de un problema

Si ves algo que no debería estar aquí, avisa. Hay dos caminos y llegan al mismo sitio:

  1. El botón «Denunciar» de la ficha de la aplicación. Pide el motivo y, si quieres, una explicación y una declaración de que lo que cuentas es exacto y completo. Hace falta cuenta, para que las denuncias tengan un autor y no se conviertan en munición de spam.
  2. Un correo a [email protected] con el enlace de la aplicación y el motivo. No hace falta cuenta, y vale exactamente igual.

Las opiniones tienen su propio aviso, con la banderita que hay junto a cada una. Es el mismo formulario, el mismo motivo y el mismo expediente que el de una ficha: cambia solo que queda señalado de qué opinión se trata, porque un insulto o el dato personal de un tercero dentro de una opinión es contenido alojado aquí igual que un binario.

Cuanto más concreto sea el aviso, antes se resuelve: la dirección exacta, por qué crees que es ilícito o infringe estas condiciones y, si puedes, cómo reproducirlo.

Qué pasa después

  • Cada aviso deja constancia con su fecha y avisa a quien tiene que mirarlo. No se queda en un buzón que nadie abre.
  • Lo revisa una persona. No hay decisiones automáticas: hoy Fulgeon no retira, suspende ni degrada nada por algoritmo, y tampoco ordena el catálogo según lo que denuncie nadie.
  • Según lo que se encuentre, la aplicación se deja como está o se retira del catálogo, y en los casos graves se suspende la cuenta. La retirada queda registrada con su motivo escrito, y se puede deshacer si la decisión estuvo mal tomada.
  • Si el aviso era sobre una opinión, lo que se decide es sobre esa opinión y no sobre la aplicación: se deja como está o deja de verse en la ficha. La aplicación de otra persona no se retira por lo que escribiera alguien en su página.
  • A quien publicó se le comunica: le llega un mensaje en Fulgeon con qué se ha retirado y por qué, y si no se le puede escribir por ahí, se le escribe al correo de su cuenta. Es la motivación que exige el artículo 17 del Reglamento de Servicios Digitales, y lleva siempre la invitación a responder.
  • A quien avisó se le contesta con el resultado, si el aviso llegó con un correo o una cuenta a los que responder.
  • Si no estás de acuerdo con una retirada, responde a ese mensaje explicando por qué. Se vuelve a mirar. Si la retirada se deshace, la ficha vuelve a tu panel como borrador y la publicas tú, que para eso es tuya.
  • Los avisos manifiestamente infundados y repetidos se dejan de atender.

Cuándo. Los plazos dependen de una persona que no está de guardia. El compromiso es concreto y modesto: los avisos de código malicioso se miran en cuanto se leen y por delante de todo lo demás; el resto, lo antes posible. No prometemos un número de horas que no podríamos cumplir.

Cuando lo pida una autoridad competente o un juzgado, se actúa como diga la orden y se informa a quien publicó, salvo que la propia orden lo prohíba.

9. Retirada y suspensión

Fulgeon puede retirar una aplicación, una versión o una ficha entera, y puede suspender una cuenta, cuando haya motivo. El criterio, en orden:

  • Se retira de inmediato lo que sea código malicioso o contenido manifiestamente ilícito, y lo que una orden de autoridad mande retirar.
  • Se retira tras revisarlo lo que incumpla el apartado 6 o lo que se haya descrito de forma engañosa.
  • Se avisa antes, y se da un plazo para arreglarlo, cuando el problema es subsanable y no hay riesgo para nadie: una ficha incompleta, una licencia mal declarada, una captura que no corresponde.
  • Se suspende la cuenta cuando hay reincidencia, cuando el incumplimiento fue deliberado o cuando la cuenta se usó para atacar la plataforma o a sus usuarios.

Las medidas se toman en la mínima extensión que resuelva el problema: antes una versión que la ficha, y antes la ficha que la cuenta.

Y lo mismo con las opiniones. Una opinión puede dejar de verse cuando incumpla estas condiciones o sea ilícita: desaparece de la ficha, del número de opiniones y de la nota media, pero no se borra y la cuenta de quien la escribió no queda afectada: puede seguir opinando sobre otras aplicaciones. A esa persona se le manda la misma motivación que a quien se le retira una ficha, con en qué se apoya la decisión y cómo recurrirla, y la medida se deshace igual de fácil que se tomó. Mientras esté en vigor, esa opinión no se puede reescribir —reescribirla no es la forma de discutir la decisión, y además borraría lo que hay que poder enseñar si alguien la discute—: la forma de discutirla es contestar al mensaje. La medida no tiene fecha de fin; dura hasta que se levante. Lo que nunca se hace es tocar una opinión porque incomode a quien publicó la aplicación: una nota baja no es un motivo, y la nota media que enseñamos sale de las opiniones que hay, no de las que nos gustaría tener.

Retirar algo no borra su rastro, y en las dos direcciones. Lo retirado deja de ofrecerse pero se conserva el registro de que existió, con su hash y su informe firmado, porque es lo que permite a quien ya lo descargó saber qué tiene. Y cada retirada, cada reposición y cada cierre de una denuncia quedan anotados con la fecha, el motivo y quién lo hizo.

10. Datos personales

Aquí hay dos tratamientos distintos y no conviene mezclarlos:

  • De los datos del sitio, el responsable es Fulgeon: tu cuenta, tus sesiones, tus claves de API, tus fichas, las descargas, las opiniones y los mensajes entre usuarios. Qué se guarda, para qué y cuánto tiempo está en la política de privacidad.
  • De los datos que trate tu aplicación, el responsable eres tú. Si tu programa recoge datos de quien lo usa, tienes que informarle, tener una base legal y atender sus derechos. Fulgeon no interviene en eso y no es tu encargado del tratamiento.

Si tu aplicación trata datos personales, dilo en su ficha y enlaza tu propia política de privacidad.

11. Las aplicaciones de la casa

Clipio, Nítido y Arqana las desarrolla y vende el titular del sitio. De esas responde él como desarrollador y como vendedor. No cabe escudarse en el papel de plataforma para lo propio: lo que hemos escrito arriba sobre las aplicaciones de terceros no se aplica a las nuestras.

Para esas aplicaciones valen las condiciones de venta, con la garantía legal de conformidad del contenido digital, el derecho de desistimiento y su excepción, y los reembolsos que allí se explican.

Hoy el catálogo no cobra: no hay ninguna pasarela de pago en las fichas y las descargas salen directas. Publicar tampoco cuesta nada. La venta de las aplicaciones propias va por su lado, con las condiciones enlazadas arriba.

El día que se pueda cobrar por una aplicación de un tercero, el vendedor será ese tercero y no Fulgeon; se dirá en la ficha antes de cobrar nada y estas condiciones se actualizarán para contarlo.

12. Cambios en estas condiciones

Cuando cambien, se publica la versión nueva con su fecha y se te pide aceptarla antes de tu siguiente publicación. Lo que ya está publicado sigue publicado mientras tanto.

Los cambios no se aplican hacia atrás: lo que hiciste bajo la versión anterior se juzga con la versión anterior, que queda guardada con la fecha en que la aceptaste.

Si no quieres aceptar una versión nueva, puedes seguir usando el sitio para descargar y puedes retirar tus aplicaciones; lo que no podrás es publicar versiones nuevas.

13. Terminar

Puedes dejar de usar Fulgeon cuando quieras: retira tus aplicaciones y pide que se cierre tu cuenta escribiendo a [email protected]. El cierre es la seudonimización que describe la política de privacidad, no un borrado físico que la base de datos no puede hacer; allí está enumerado qué desaparece y qué se conserva.

Al cerrar una cuenta se retiran sus fichas, salvo que pidas dejarlas publicadas o traspasarlas. Una ficha retirada queda visible en solo lectura, sin descargas nuevas, para que quien ya la descargó pueda comprobar lo que tiene. Se conserva lo que haya que conservar: el registro de versiones y sus informes firmados, y lo que exija una obligación legal.

Podemos cerrar una cuenta por los motivos del apartado 9. Si lo hacemos, el motivo se te comunica ANTES de ejecutar el cierre, porque el cierre borra el correo de la cuenta y después ya no queda adónde escribir; el motivo queda además registrado junto a la constancia del propio cierre.

14. Ley aplicable y reclamaciones

Estas condiciones se rigen por la legislación española.

Si eres consumidor, conservas los derechos de la normativa de tu país de residencia en la Unión Europea y puedes acudir a los tribunales de tu domicilio.

No te remitimos a la plataforma europea de resolución de litigios en línea porque ya no existe: el Reglamento (UE) 2024/3228 derogó el Reglamento (UE) n.º 524/2013, dejó de admitir reclamaciones el 20 de marzo de 2025 y se suprimió el 20 de julio de 2025. Si un aviso legal todavía te manda ahí, te está mandando a una página muerta. Las entidades de resolución alternativa que siguen activas se consultan en consumer-redress.ec.europa.eu, y en España puedes dirigirte a la junta arbitral de consumo o al organismo de consumo de tu comunidad autónoma. Hoy Fulgeon no está adherido a ninguna entidad de resolución alternativa concreta; si se adhiere, se dirá aquí con su nombre.

Y si lo que quieres discutir no es una compra sino una decisión nuestra sobre un contenido —una ficha retirada, una cuenta suspendida—, el cauce es otro: puedes acudir a un órgano de resolución extrajudicial de litigios certificado conforme al artículo 21 del Reglamento (UE) 2022/2065.

Si no eres consumidor, y salvo que una norma imperativa diga otra cosa, ambas partes se someten a los juzgados y tribunales de la ciudad que figura como domicilio del titular en el aviso legal.

Para cualquier cosa, primero escríbenos a [email protected]. Casi todo se arregla antes de llegar a esto.